La música hace parte de la evolución humana.

El metal un estado de ánimo.

Cómo buen oyente de música durante muchos años, no solo metal, también música con la que crecimos gracias a nuestros padres, primos, abuelos etc; de alguna manera toda esta herencia musical, ayudó o contribuyó para vivir en torno de la música y establecer una conexión única.

Desde los primeros años de adolescencia nos acercamos a artistas de talla mundial como José José, Camilo Sesto, Niño Bravo, Amanda Miguel, todos estos artistas creo yo que nos forjaron un gusto musical en relación a letras de amor, odio, melancolía, resiliencia...  En mi caso fue así, gracias a todos estos artistas y la crianza "musical" de mis padres tome un cariño y lealtad auténtica hacia la música.  Con el paso de los años fui descubriendo nuevos sonidos, géneros que me dieron la posibilidad de entender nuevas formas de pensar e interpretar lo que el mundo nos muestra todo los días constantemente.. La música clásica tales como: Chopin, Mozart, Beethoven, Paganini, Bach, Haendel etc. Me permitieron crecer aún más, sentirme en una lucha épica en un campo de batalla y como banda sonora alguna de las piezas musicales de dichos artistas... Fue un punto absolutamente trascendental ya que justo en mi juventud estaba en este mundo de las partituras y vestimenta elegante, combinado con un poco del barrio que dió otro género en su momento el reggae, me permitió también poder asumir y cambiar algunas posturas que tenía demasiado robustas en mi sistema de valores.  Gracias a estos dos géneros que van por corrientes totalmente contrarias descubrí mi lugar en el mundo llamado rock y metal... 

Gracias a la vida, porque en este enérgico y bello género muchos hemos encontrado un ancla poderosa, lo suficientemente pesada como para sostenernos en medio de las adversidades diarias. La música, al final, siempre está ahí, no importa lo que hagamos, lo que pensemos o lo que sintamos, ella aparece como respuesta. Es refugio, es impulso, te recarga cuando sientes que no queda más energía y te da la fuerza necesaria para salir y comerte el mundo, siempre con un espíritu libre y una mente en calma.