Creencias y profecías de los indios Hopi, el hombre a pesar de todo lo que es se auto destruye.
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Creencias y profecías de los indios Hopi, el hombre a pesar de todo lo que es se auto destruye.
Buitres negros surcan en el aire,
celebran en círculo el hallazgo de cadáveres,
ven la muerte a grandes distancias,
rasgan la carne tras la matanza.
Silentes, sombríos,
comen los cuerpos de los desaparecidos,
llenan sus vientres
de hombres sin nombre.
Gallinazos sigilosos despliegan las alas
al oír el estruendo de las balas cruzadas,
esperan pacientes el final de la ofensiva
y preparan la panza,
se avecina la matanza.
Testigos antiguos de incontables masacres.
¡Larga es la historia de la guerra en Colombia!
Ayudantes de la muerte
tras sesenta años de guerra
aún preparan la volada,
más batallas anunciadas.
Un oscuro remolino gira alto en el cielo,
vigilantes permanecen,
la violencia no decrece,
parecemos condenados a la sombra de la muerte,
en el cielo la danza,
se avecina la matanza.
Silentes, sombríos,
en las alturas permanecen,
la oscuridad recrudece,
nuestra esperanza languidece.
El juicio de Minos es inequívoco
su veredicto retumba en mis oídos,
Y tan corto es el paso al castigo,
que las lágrimas no alcanzan a rodar sobre el rostro.
El juicio de Minos es inequívoco
su veredicto retumba en mis oídos,
Maldita pereza
maldita la acidia
se ha incrustado en mi de por vida.
Que mis suspiros hagan hervir el agua
que la acidia de mi ser sea el fruto de mi agonía.
Solo vi un arroyo inmundo que desembocaba en un lago fangoso.
Donde la ira los afligía
y entre ellos combatían.
entre ellos combatían!
Jamás seré bienvenido a luchar con ellos aunque lo deseen,
a dónde iré si aquí me han traído….
su infinita profundidad me hace entender, que mi lugar está
en permanecer en su lecho….
El juicio de Minos es inequívoco
su veredicto retumba en mis oídos,
Y tan corto es el paso al castigo,
que las lágrimas no alcanzan a rodar sobre el rostro.
el lago estigia clama por probar mi ser
obligado a ser devorado.
obligado a la inevitable inmersión.
Maldita pereza
maldita la acidia
se ha incrustado en mi de por vida.
Ahogados por siempre quien con pereza
arrastre su semblante.
ASESINOS EN ESENCIA
Debido a la miseria los asesinos nacen
y sus esperanzas muertas con ellos;
concebidos bajo la señal de la violencia, la venganza,
el dolor, la agresión desenfrenada.
Sus mentes guardan el rostro de cuerpos sin vida,
de sangre congelada,
seres fríos como el hielo, dioses,
almas ensangrentadas guardianas del sufrimiento.
Asesinos en su esencia
respaldados por un coro de gusanos que grita en sus mentes ¡mata!
Seres supremos de esta raza maloliente,
muertos misantrópicos, dioses,
sin sentido de culpa, sin cargos de conciencia.
Asesinos en esencia,
abominados, señalados, perseguidos.
Asesinos en esencia,
respaldados por un coro de gusanos que grita en sus mentes ¡mata!
Asesinos en esencia.
A través de las sombras de la noche en este silencioso mundo
levantamos nuestras voces para cantar con tristeza en el funeral de un ángel.
Como un ejército,
como príncipes de las potestades de los aires,
elevamos a los cielos nuestro blasfemo lamento
desafiando a los dioses por nuestra mortal existencia.
Lamento perpetuo que emerges del fondo de mi alma;
todo lo que amo ahora perecerá en las llamas.
Lamento perpetuo
que alimentas mi odio,
del fondo de mi alma angustiada
desgarrándose entre la vida y la muerte.
Quiero callar mis gritos, pero en mi mente
se repite como un eco el mismo pensamiento.
¡Moriré!
En el negro horizonte caen las horas,
el silencio toma cuerpo emanando ecos y gemidos
que brotan de los cuatro picos de la tierra.
Es la sinfonía de la muerte,
que se pasea en el antiguo universo,
proveniente de mi alma angustiada
que toca los acordes de un órgano viejo
rodeado de flores y velas de cera que dejará de sonar
solo cuando mi cuerpo,
perplejo y sin vida, se encuentre colgado
ante el destino de ir al mundo del silencio.
Lamento perpetuo
que alimentas las llamas de mi alma angustiada
desgarrándose entre la vida y la muerte.
Al llegar la media noche un hombre entra al cementerio
y rompe el gran silencio con una gran campana.
Yo soy el animero,
quien recorre los caminos,
legiones de difuntos
caminen a mi espalda.
Yo soy el animero,
amigo de los muertos,
y canto un tono fúnebre
durante nueve días.
Tumba a tumba
el animero toca,
¡despierten moribundos!
Transiten este mundo.
Paso a paso
caminen a mi espalda,
atentos al llamado
de sus seres amados.
Al llegar la madrugada el hombre entra al cementerio
y hace que los muertos regresen a sus tumbas.
Tumba a tumba
el animero toca,
duerman moribundos
no son ya de este mundo.
Paso a paso
regresen a sus fosas,
que sus restos reposen
trescientos días más.
"Hizo llover sobre Sodoma y Gomorra, azufre y fuego desde los cielos.
Y destruyó las ciudades y toda aquella llanura".
Las almas de quienes han fallecido son guiadas por Anubis por laberintos infinitos hasta llegar al tribunal de Osiris donde la justicia y la verdad será su aliado o su enemigo.
La perversión ha encarnado, la gente cree que no soy humano,
su miedo es lo que realmente me alimenta,
Sus rostros claman piedad,
pero no saben que su mirada me exacerba,
no comprenden que ese gesto despierta sin medida
mi inmunda ira.
Hipnotiza tu víctima con falso cariño y afecto,
la agonía adquiere mejor sabor cuando
su guardia está baja.
El poder adquirido por temor, es el mismo que los dioses romanos
se regodean de tener; el mismo que he de merecer.
Soy su dios, su rey.
No importa cual, aunque de ello dependa el despotismo y desasosiego
a quien cuestione mis deleites y mis caprichos.
Todos ustedes fueron hechos para servirme,
soy su emperador, su rey, su dios!
Atado a mí entretenimiento.
Hay fuego en mi alma,
sombras en mi corazón,
entre recuerdos dormidos,
sueños y esperanzas.
Noches, noches eternas…
Fire in my soul.
Palabras,
susurros al viento se esparcen como llamas de inmortal esencia,
mística y vehemente entre nieblas profundas huellas y cenizas.
Noches, ¡noches eternas!
Fire in my soul.
Cubrieron tus cedas y labios de miel,
el acero clavado de odio y tristeza,
heridas al viento de ensueño y rencor,
sombras errantes y lagrimas negras.
Noches de magia y eterna quietud,
noches de niebla,
bruma y cristal,
noches,
¡noches eternas!
¡Hate in my soul!
Mi alma se ha tornado habitación de destrucción,
fuego de inmundicia,
cueva colmada de inmensa tristeza.
Mi alma esta marcada bajo la señal de la violencia,
presa,
atada,
victima encadenada de la guerra.
¡Hate in my soul!
Mi alma respira sangre de niños recién nacidos
victimas de la absurda guerra que destruye todo a su paso.
Alma de vitam, alma de mortem,alma de fuego,alma de metal.
We look like
The sore that lingers on your skin
The stone in the shoe
That embeds
Itself
In your feet
The necrosis that slowly spreads
Infesting
Whatever is in our path
We look like huge vessels
Empty and imperfect
That yearn to fill their interior
With a non-existent light
We have been banished from
The beginning by our origin
We were abandoned to our fate
And in spite of that
They point the finger at us and blame us
For the way things are
Hatred heats
The blood to the point that it rots it
The mind is flooded with resentment
And revenge (X2)
We are the heirs of the serpent’s gen
It is not possible
To blame those who were born in filth
They are marked as the origin
Of the darkness
But it is impossible
To remain blindfolded
In the presence of truth
And knowledge
Questioning actions
And reasoning made us free
And that is why we are called
The children of darkness
Hatred heats
The blood to the point that it rots it
The mind is flooded with resentment
And revenge (X2)
We are the heirs of the serpent’s gen
Practitioners of the rituals of the fallen angels
Hatred heats
The blood to the point that it rots it
The mind is flooded with resentment
And revenge (X3)
Hiding the truth
Will only make us
More rebellious
And uneasy
Even if it costs
Us eternal contempt
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